Todas las noches nuestro ritual del sueño sigue igual desde hace 10 años: después de lavarnos los dientes y ponernos el pijama, elegimos dos o tres cuentos para leer en la cama antes de darnos las buenas noches. Pero desde hace tres semanas a esta parte, nuestro ritual se ha visto agrandado por el juego que sugiere uno de los cuentos que hemos añadido a nuestra biblioteca, un cuento que se ha convertido en el favorito de Serena y que leemos tooodas las noche antes de apagar la luz: “Mordisquitos“!
Buenos días lector@s respetuos@s,
empieza una nueva semana y la comenzamos a con la reseña de un cuento autoeditado por su autora, Ana Meilán, un cuento que está teniendo un éxito extraordinario y más que merecido : “Lágrimas bajo la cama”.
Vamos a conocer en el detalle esta preciosidad que en casa nos tiene absolutamente ¡enganchadas!
Hay una palabra mágica que siempre siempre siempre resuena en la cabeza de madres y padres, pero, sobretodo, creo, en nosotras las mamás: el orden. ¿A que es una palabra que por si sola despierta nuestra sensibilidad? No sé con qué grado de obsesión, pero soy consciente que desde que soy madre busco crear y recrear el orden en los ambientes de nuestra casa. Pero no se trata de quererlo ver todo siempre recogido y brillante, para nada. Es más bien una forma de crear espacios funcionales al… “desarrollo del desorden”!
Mi infancia ha sido una infancia llena de cuentos, magia e historias, muchas contadas por mi madre, que entre sus anécdotas familiares y su fantasía me ha hecho viajar hacia mundos lejanos y personajes desconocidos hasta imaginármelos tan reales como la vida misma. Pero junto a ella hay también otro narrador que ha marcado mi niñez con unos cuentos maravillosos que aún hoy me cautivan y que ahora amo compartir con mis hijas: Gianni Rodari.
De él ya os hablé aquí el verano pasado, y vuelvo a hablaros hoy después de haber re-leído uno de los cuentos que formaban parte de la colección “Cuentos por teléfono”, y que la editorial Picarona nos propone en una cuidada versión de álbum ilustrado: “Alicia Caediza”.
A menudo cuando se habla de literatura infantil se escucha hablar de cuentos como de una herramienta que ayude a los peques a enfrentarse a varias situaciones que en un principio pueden serle difíciles de entender o aceptar: cuentos para acompañar las emociones, cuentos para cuestionarse cosas, cuentos para hablar de la importancia de valores universales -como la amistad, el amor, la sinceridad, la cooperación.
Pero hay cuentos que tratan de todos estos temas sin estar pensados para ninguno de ello, y son justamente esos cuentos que de verdad no pueden faltar en nuestra biblioteca y en seguida os explico la razón. Pero para hacerlo dejaré que sea un mismo cuento, protagonista de la reseña de hoy, a guiar mi reflexión: “Un hoyo es para escarbar”
Os propongo empezar la reseña de hoy con una reflexión sobre esta profunda, necesaria, y -según mi sentir- muy cierta afirmación de Rebecca Wild, una de las autoras que más me han acompañado (y que siguen acompañándome) en el camino de la crianza de mis hijas y de la que os recomiendo todos sus libros.
En este blog no suelo hablar de política de forma directa, aunque pienso que al exponer mi sentir sobre crianza y educación sí que hablo de política, y quizás más de l@s que ocupan sus asientos en los escaños del Parlamento… Pero hoy no puedo evitar sentir el peso de una elección política hecha por los que ayer votaron y eligieron la ausencia de un cambio a nivel social en este país. Y no os escondo que la cosa ayer me deprimió y no poco. Pero esta mañana veo las cosas de otra manera -como a menudo pasa cuando nos arrastra una gran emoción- y frente a este resultado electoral, no me entran ganas de rendirme, ni de empezar a quejarme de l@s que se quejan y no votan o votan a l@s que critican. Nada de eso. Frente a esta realidad político social me remango las mangas y sé que hay que trabajar el doble, saber que no va a haber una ayuda estatal, sino más bien una corriente que solo vela por los intereses de algun@s, y que todo lo posible está en las manos de quienes el cambio de paradigma social lo construimos con nuestras acciones. Este pequeño espacio de la blogosfera lo vivo justamente así, como un granito de arena, mi contribución a que la educación y la crianza de nuestr@s hij@s vaya a dar ese cambio tan esperado y tan necesario. Y disculpad si os parece que falte de humildad, pero si no creyera en que realmente este blog aporta un contenido valioso no seguiría adelante con él ni me hubiese lanzado en abrir una librería que tiene como objetivo el promover la literatura respetuosa, que transmita a nuestr@s hij@s valores tan importantes como el amor propio, la igualdad, el respeto, la superación, la generosidad, la sinceridad, el entendimiento del otro.
Emociones parece ser la palabra clave de la literatura infantil de los últimos dos años. Pero no solo basta con hablar de emociones, también hay que ver en qué manera se habla de ellas, y si finalmente este hablar de emociones no sirve solo a encasillar comportamientos y a dirigir l@s peques sino a entender el estado de ánimo que pueden vivir en una determinada circunstancia e intentar acompañar ese estado de ánimo sin emitir un juicio sobre ello o sobre el/la niñ@ por estar viviéndolo o expresándolo.
El Día de la Madre se acerca a pasos agigantados y cuando nos queramos enterar ya está aquí. Así que he querido ser previsora y he pensado que una selección de álbumes para celebrar este día os hubiese gustado y os hubiese resultado muy útil si pensáis hacer un regalo de papel ;)
Así que he estado buscando entre novedades editoriales y clásicos que siempre enamoran y hoy os traigo esta selección de álbumes y cuentos más que preciosos para celebrar el amor entre madre e hij@s.