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“LÁGRIMAS BAJO LA CAMA” – liberando emociones

RESEÑA LÁGRIMAS BAJO LA CAMA

Buenos días lector@s respetuos@s,

empieza una nueva semana y la comenzamos a con la reseña de un cuento autoeditado por su autora, Ana Meilán, un cuento que está teniendo un éxito extraordinario y más que merecido : “Lágrimas bajo la cama”.

Vamos a conocer en el detalle esta preciosidad que en casa nos tiene absolutamente ¡enganchadas!

Lágrimas bajo la cama

Autoras: Ana Meilán, Marta Mayo
Autoeditado

Edad recomendada: a partir de 3/4 años

Trama

Simón desde bien pequeño es etiquetado con la palabra “llorón” porque lloraba en todo momento. Simón, harto de que le llamen así, decide dejar de llorar delante de los demás y de esconder sus lágrimas en un bote debajo de su cama. Todo el mundo ahora está muy contento con él y con su valentía y su fortaleza. Simón sigue guardando sus lágrimas y empieza a guardar también las lágrimas de los demás, hasta que un día se da cuenta de una cosa muy importante que le cambiará la vida: soltar nuestras lágrimas sin avergonzarnos de ellas es parte de nuestra felicidad. A partir de ese momento, Simón ayudará a todos a soltar sus lágrimas y expresar sus emociones.

Contenidos y Valores

Necesario. Así quiero definir este cuento. Necesario como necesario es lo que cuenta, una verdad que está a la base de una vida plena y serena, una verdad que es la base de la vida misma: expresar nuestras emociones, escucharnos a nosotr@s mism@s y escuchar a l@s demás.

Al principio de la historia que nos cuenta Ana Meilán, su extraordinaria autora, las personas viven en una necesidad de cumplir tareas, deberes, obligaciones, sin tener tiempo para dejar fluir sus sentimientos con respecto a lo que les acontece. Ejecutan, cumplen, se obligan y obligan a l@s demás. No se cuestionan nada. No cambia su reacción si lo que hacen, o algo que pasa, genera en su propio hijo un llanto desgarrador. Se etiqueta a Simón, y así se resuelve la cosa. Y así siguen, todos los miembros de su familia y los que le están cerca.

INTERIOR LÁGRIMAS BAJO LA CAMA

Llegados a este punto os preguntaréis: ¿¿seguro que se trata de un cuento respetuoso?? Y os diré: segurísimo, porque nuestra autora nos cuenta una dura verdad que vivimos a diario sin darnos cuenta y que hace que escuchar las emociones de nuestros hijos y mismamente las nuestras, así como permitir su expresión sea siempre más difícil. Estamos tremendamente acostumbrados al silencio, a repetir esquemas mecánicamente, a asumir nuestras responsabilidades como cruces y prisiones, tanto que no vemos posible una alternativa a “lo que hay”.

Nuestro protagonista sufre doblemente: sufre porque le llevan al cole aunque no quiera, sufre porque no quiere separarse de su padre, sufre porque se siente frustrado frente a un sabor de helado que no le da placer y luego sufre porque al expresar su sufrimiento llorando es juzgado, se ríen de él, se aburren de él. Simón no tiene más remedio que dejar de abrir su corazón: decide dejar de llorar delante de los demás, guardará sus lágrimas para él, las esconderá, hará que nadie le juzgue por sus emociones.

La indiferencia y el rechazo frente a la que se encuentra Simón son durísimos, tan duros que Simón prefiere dejar de ser como es. Si miramos bien es justamente esto lo que pasa cuando no reaccionamos a la llamada de nuestr@s hij@s: seguirá reclamando hasta que entenderá que no vamos a atenderle, que como se siente no es importante. Pensemos en el llanto de un bebé que tiene como único medio de comunicación el llanto. Si no acudimos, si no le cogemos en brazos, si no intentamos entender qué es lo que nos demanda, cual es su necesidad, el bebé recibirá un mensaje muy claro: mi necesidad no es importante, yo mismo no lo soy. Estaremos poniendo la base de una enorme falta de autoestima en nuestr@ hij@. De allí la importancia de escuchar.

Simón aprende de lo que le enseñan, aprende de lo que vive en su propio cuerpo y en su propia alma: hay que reprimir las emociones, hay que mostrarse fuerte, siempre. Y así empieza a esconder no solo sus lágrimas, sino las de tod@s: pequeñ@s y adult@s. Una cantidad increíble de botes se amontona bajo su cama hasta que se da cuenta que así las personas no viven para nada mejor. No hay comunicación, no hay manera de entenderse, no hay manera de ayudarse, de apoyarse, de dar conforto.

DETALLE LÁGRIMAS BAJO LA CAMA

Simón entonces aprende nuevamente de su experiencia: aprende que no hay que esconder las lágrimas, que sin ellas no podemos vivir y que todas y cada una de ellas tiene derecho a ser escuchada y acogida. Así Simón libera esas lágrimas que son un pequeño pedacito de la vida de cada uno.

Y así es como Ana Meilán con una historia al parecer simple pero realmente profunda -y muy bien construída-  nos habla de muchas verdades importantes: la necesidad de escuchar a nuestrs niñ@s, la necesidad de satisfacerles, de acompañar su llanto y su dolor, de interesarnos en lo que les hace felices y lo que les entristece, la necesidad de estar presentes a nosotr@s mism@s y hacer que nuestras emociones nos guíen en las elecciones de nuestra vida. 

ILUSTRACIÓN LÁGRIMAS BAJO LA CAMA

Cuando leí este cuento por primera vez me sentí liberada: me pareció leer algo que hacía falta ver puesto negro sobre blanco, una historia que dejaba un mensaje muy claro sobre cuan importante es escuchar nuestro corazón y el corazón de los que nos rodean. El mundo está para vivirlo con ganas, amor y felicidad.

Ilustraciones

Ligeras frescas y cercanas: Marta Mayo ha sabido crear una ambientación perfecta para que la historia de Simón nos llegue tan directa como hace. Añaden además al texto muchos mensajes como debe de hacer siempre un buen álbum ilustrado, haciendo de este álbum un trabajo absolutamente completo ya que tanto las palabras como la ilustración aportan y se apoyan el uno en el otro.

A las imágenes compete contarnos una realidad familiar importante de retratar: la madre de Simón aparece cansada y agotada, tal como a menudo podemos sentirnos las madres con nuestros bebés, sobretodo en los primeros meses, cuando la lactancia, tal como se ve en el cuento, requiere de nuestra constante presencia y disponibilidad. El padre de Simón también es presente en la crianza ya que le vemos en la delicada operación del cambio del pañal. Imágenes cotidianas, que no quieren callar lo cansado que a veces se nos hace la crianza, pero que quieren recordar a la vez lo importante que es que se impliquen ambos padres en ella.

Unas ilustraciones privas de estereotipos de género 🙂

Para qué y para quién

Para hablar de la importancia de escuchar y de expresar nuestras emociones, para que nos sintamos acogidos en nuestra necesidad de llorar, para que entendamos que el llanto es un medio de expresión, una forma de acercarnos a los demás, de hacernos sentir mejor.

Un cuento que como decía al principio de la reseña, creo necesario y que recomiendo  tener no solo en casa sino también en el aula, porque promueve empatía, escucha e iniciativa.

En La Cuentería no podíamos quedarnos sin tener a nuestro querido Simón, así que lo podéis encontrar aquí en nuestro catálogo  🙂

 

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