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RESEÑA: EL EMOCIONÓMETRO DEL INSPECTOR DRILO

Reseña El Emocionómetro

Hace ya un tiempo que el último súpertrabajo de Susanna Isern “El emocionómetro del Inspector Drilo” aletea en nuestra casa, y, entre todos los emocionarios que tenemos, sin duda es el que más gusta a las peques, y a mi! Hoy os lo cuento con todo detalle y, como sé como haceros felices, lanzo el SORTEO de un EJEMPLAR DEDICADO por su autora Susanna Isern y también por su ilustradora, Mónica Carretero!!

El Emocionómetro del Inspector Drilo
Autoras: Susanna Isern, Mónica Carretero

Editorial: Nubeocho

Edad recomendada: a partir de 4/5 años

Estructura, Contenido y Valores

Como ya os adelanté el viernes pasado en un artículo en el que os hablé de los emocionarios, de sus ventajas y de sus límites (si te lo has perdido puedes leerlo aquí),  “El Emocionómetro del Inspector Drilo” se sale un poquito de los esquemas del típico emocionario ya que incorpora a la descripción de las emociones, una análisis muy completa y detallada de cada una de ellas asociando además un cuento en el que se desarrolla la emoción correspondiente.  El cuidado con el que ha estado elaborado este libro es evidente y es el resultado de 2 años de trabajo de su autora, Susanna Isern que además de ser una autora que personalmente adoro, es psicóloga y lleva más de 15 años acompañando l@s niñ@s en el entendimiento de sus problemas y malestares empezando con la escucha activa de sus emociones. Y es justamente de allí que Susanna trae inspiración para su manual de educación emocional, que acerca a l@s niñ@s a un tema tan importante de una forma nada didáctica y absolutamente cercana.

El personaje sobre el que se desarrolla todo el libro es el Inspector Drilo, un cocodrilo que desde pequeño quiso descubrir porque lloraba sin parar y como es que funcionaban las emociones y la expresión de cada una de ella, así que se dispuso a observar todos los habitantes de Forestville, lugar en el que vivía. Drilo ha crecido y ahora es un inspector especializado en emociones, es muy atento y disponible y nos invita a descubrir cuales son sus secretos a la hora de entender a l@s demás y a sus necesidades emocionales, empezando como siempre por la OBSERVACIÓN.

El inspector Drilo nos invita a conocer Forestville, sus habitantes y los Emis: los Emis son una representación física de las emociones. En total son 10, como las 10 emociones que el Emocionómetro se propone conocer y analizar: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, envidia, amor, enfado, vergüenza, celos, asco.

Páginas interiores el Emocionómetro

Cada emoción tiene un personaje al que ser asociada y, ¡novedad novedad!, una gradación que podemos medir: si sentimos asco, por ejemplo, podemos sentir poco, medio o mucho asco. De allí la herramienta fundamental del Inspector Drilo y el nombre del libro: El Emocionómetro.

Aprende a usar el emocionómetro

Esta propuesta de la medición de las emociones me parece muy pero que muy acertada y nos ayuda a entender el porqué saber controlar nuestras emociones es tan importante. En ningún momento se identifica alguna emoción como positiva o negativa, así que no se promueve la represión ni la inutilidad de ninguna emoción, todo lo contrario. Lo que sí se quiere transmitir es que a veces nuestra emoción es tan tan intensa o tan acallada que no expresa una real conexión con la realidad a la que se acompaña. Pensemos en cuantas veces nos pasa que en un momento de enfado hagamos o digamos cosas de las que luego nos arrepentimos: nuestra reacción exagerada no es otra cosa que una perdida de control, entendida como conexión con nuestro yo y con l@s demás.

Saber entender nuestro estado emocional y no perder, o incluso retomar, esa conexión son dos de las habilidades fundamentales que se propone la Inteligencia Emocional, así definida por Mayer y Salovey (1997):

la inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”. 

El Emocionómetro se configura como una herramienta que me atrevo a definir perfecta para cada uno de estos propósitos, ya que el análisis que propone de cada estado emocional es muy amplia, ofreciendo incluso una descripción de las reacciones que una emoción desencadena en nuestro cuerpo, desde la expresión de nuestra cara, hasta las palpitaciones de nuestro corazón, y siempre según el grado de intensidad que tenga.

EL EMOCIONÓMETRO DEL INSPECTOR DRILO

Después de esta descripción bien detallada, encontramos un cuento en el que se manifiesta la emoción sobre la que queremos investigar y descubrir más. Como os decía al principio la característica que más me ha gustado de este emocionario -y que también ha gustado a las peques, sobre todo a Mirella, que parece haberle encontrado un sentido a un emocionario!- es la inclusión de estos cuentos, ya que permiten la identificación y la exploración emocional de una manera mucho más cercana y efectiva para l@s peques.

INTERIOR EL EMOCIONÓMETRO DEL INSPECTOR DRILO

Después de cada cuento encontramos el Cuaderno de Notas del Inspector Drilo. Allí se propone un patrón de análisis de lo que acontece en el cuento, que podemos resumir así:

Análisis emocionómetro

Como vemos, el desencadenarse de una emoción forma parte de un proceso, en el que la emoción es causa y efecto a la vez, efecto de nuestra interpretación y causa de nuestra conducta. Este pequeño esquema que he preparado, nos lo explica El Emocionómetro de una forma amena y, como veréis mucho más atractiva para l@s niñ@s.

A esta parte central del libro, que incluye la descripción física, las gradaciones de la emoción junto con el cuento correspondiente y su análisis emocional, sigue una última parte que propone unas recetas para aprender a regular las emociones: como hemos visto antes, el saber regular nuestras emociones es una de las habilidades propias de la Inteligencia Emocional.

Detalle El Emocionómetro

Sinceramente me han gustado todas las recetas que se proponen, y os dejo aquí la imagen de una en particular que ha llamado mi atención: recetas para la Tristeza. Lo que me ha gustado especialmente es el hecho de que se reconozca la necesidad de “dejar entrar la tristeza” de acoger un estado emocional que imaginamos con cierto rechazo, pero que es un estado fundamental en nuestra vida y que nos permite entender el valor que determinados objetos, situaciones o personas tienen para nosotr@s. Se da paso al llanto, y se habla de la necesidad de que alguien querido nos consuele.

De la misma manera en la que la tristeza se acoge, se propone dejarla ir sin que esa emoción se sobrepase y nos hunda.

Recetas para regular la tristeza El emocionómetro

Terminado este “recetario” encontramos una última página con un emocionómetro que podremos utilizar marcando con una ficha móvil (se sugiere una lenteja o un botón) cual es el estado emocional en el que nos encontramos o en el que creemos que se encuentre alguien que estamos observando. Nosotras preferimos usar el Emocionómetro que hemos descargado aquí de la página de la editorial Nubeocho y que aparece en la foto que he sacado junto con el libro. Una manera más de manipular la información a través del juego, una manera más para acercarla y hacerla propria.

Así concluye nuestro viaje dentro de este precioso Manual de Inteligencia Emocional, una propuesta respetuosa para hablar de las emociones, reconociendo y legitimando a l@s niñ@s para sentir todas ellas, sin enjuiciarlas, sino cogiéndolas de la mano para conocerlas y así conocerse mejor, con el único objetivo de conseguir “el bienestar proprio sin olvidar el del los demás“. 

Ilustraciones

Susanna Isern no podía que tener una compañera de excepción para construir una obra tan bien hecha, y es justamente Mónica Carretero que la acompaña en esta aventura poniendo caras y color a los personajes de Forestville, a los Emis y a todas y cada una de las páginas de este precioso libro.

ya os hablé de Mónica Carretero en pasadas ocasiones, y es que su estilo me encanta! Los colores que usa, la cantidad de variantes cromáticas que es capaz de combinar en una única imagen son incontables, y sin embargo, el efecto final que produce es de un equilibrio absoluto, para nada recargado y completamente acorde al texto que acompaña. Sus ilustraciones animan a investigar, a perderse dentro de cada detalle, a entrar en ese mundo que ella ve y habita: es un privilegio entrar en cada una de sus imágenes y poder sentir esa magia que late en cada uno de sus trazos!

Y no solo las ilustraciones han sido obra de Mónica sino todo el diseño del libro que consigue mantenerse ordenadísimo pese a la gran información visual y textual que transmite. Un trabajo verdaderamente genial!

Para qué y Para quién

El emocionómetro encontrará su hogar en todas las casas que quieran jugar con las emociones, jugar con el aprendizaje que derivará de su lectura desenfadada pero tremendamente útil ya que proporciona informaciones sobre el área emocional elaborada por una escritora que es psicóloga a la vez, que sabe medir las palabras, como si tuviera un “palabrómetro” emocional en su pluma!

Es un libro especial, que incluso me atrevo a sacar de la definición de emocionario, que termina por parecerme reductiva. Es un libro que os encantará leer incluso para representar sus historias y permitir una exploración emocional aún más potente. Nosotras hacemos un juego en casa, acompañadas por un muñequito que llamamos “emocioníno” que nos sigue a todas partes y que compré en un chino no mejor identificado hace más de 4 años en Lanzarote!

Emocionino es un muñequito muy especial que al pulsar el botón en forma de corazón que tiene en el centro cambia su cara: la cara gira y cambia representando un estado emocional distinto. Antes lo utilizábamos para jugar con él solamente, y nos ha venido estupendo para dramatizar enteras piezas teatrales con otros playmobil. Ahora lo usamos también con el emocionómetro, ya que nos da pie a imaginar como es que ha llegado a sentirse como se siente y la intensidad de su emoción. Veréis como “El Emocionómetro del Inspector Drilo” puede dar juego a miles de formas de usarlo: ¡es imposible aburrirse con él!

Por esta misma razón lo recomiendo encarecidamente en los centros escolares: empezando con las actividades que propone la misma autora en el blog que ha creado especialmente para el emocionómetro, podéis haceros una idea de las muchas aplicaciones que puede tener este manual en el aula.

Lo recomiendo incluso para niñ@s entre los 4 y los 5 años, con los cuales podremos trabajar unos aspectos del manual sin profundizar tanto en otros, y poco a poco ir implementando todos los elementos de análisis que El Emocionómetro propone.

Si no aguantáis esperar el tiempo del sorteo podéis empezar a pedir vuestro Emocionómetro dedicado por Susanna Isern y Mónica Carretero desde ya: haz clic aquí y os llevo a la página de La Cuentería 😉

Para quienes los compréis habrá una sorpresa más, pero no os la descubriré hasta el próximo lunes 😉

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